La Familia

La familia puede realizar la primera entrevista diagnóstica, sin el paciente, dónde el terapeuta especialista le transmitirá qué hacer y tened la convicción de que es mejor acudir la familia sin paciente, que éste sin familia.

Si el paciente no quiere tratarse, hay que darse cuenta de que estamos ante una enfermedad mental y la familia tendrá que ponerse en marcha. Hay situaciones en las que se precisa intervención judicial.

Si el terapeuta informa y forma a una familia, puede tener mucha esperanza en que el paciente llegará al tratamiento, aunque sea más tarde.

La familia es necesaria para dar continuidad al tratamiento, desde el principio hasta el final. La persona que sufre la enfermedad, unas veces quiere el tratamiento, otras veces no. También le ocurre que puede querer parte del tratamiento, y otra parte no. La familia es la que puede conseguir la continuidad.

Los amigos

Todo esto nos lleva a pedir solidaridad y educación para ello: Terapias en el círculo familiar y de amigos.

Estar en compañía con otros padres que necesitan los mismos conocimientos y apoyos, transmite la seguridad y sosiego necesarios para emprender este camino de curación. La confianza se transmite si uno está implicado. Hay, entre todos, un compromiso por hacerlo bien, asimilar la situación y ser fuertes, en un nivel de entrega tan profunda como es la de los padres a los hijos.