La belleza está en los píxeles

La diputada francesa Valérie Boyer presentó el pasado septiembre una propuesta de ley para que en las fotografías publicadas en los medios de comunicación sea obligatorio advertir si han sido modificadas. Las imágenes tratadas con Photoshop deberían ir acompañadas de este aviso: “Fotografía retocada para modificar la apariencia física de una persona”. La iniciativa de la parlamentaria francesa del partido de UMP de Nicolas Sarkozy no tiene visos de prosperar, pero sí ha revelado el malestar ante la desconfianza sobre la fidelidad de las imágenes y ha provocado un debate sobre la licitud de esta práctica.

Modelos de mujeres reales

No solo los políticos, también las propias revistas del sector de la moda están apuntalando un cambio de escenario para poder conectar con sus lectoras. La directora de la Vogue británica convocó a las casas de moda más influyentes para acabar con la cultura de la “talla cero”. Una iniciativa que ha puesto en práctica Briggitte, una de las revistas más vendidas en Alemania, al decidir dejar de usar el Photoshop para utilizar a mujeres reales desconocidas. La americana Glamour se unió atreviéndose a publicar una fotografía de Lizzie Miller, una modelo de talla grande, y recibió por ello las felicitaciones de sus lectoras porque “la gente quiere ver diferentes tipos de cuerpos”, en palabras de su editora.

Salvo estas excepciones, se hace cada vez más difícil encontrar a modelos con un aspecto saludable, pues “pesan un 23% menos que las mujeres normales”, declara la directora de la alemana Briggitte. Para las revistas que quieren seguir trabajando con modelos profesionales, parece que la única opción razonable es rechazar en sus castings a aquellas que sean esqueléticas; aunque sea precisamente esa cualidad la que les permita desfilar para modistos como Karl Lagerfeld, quien declara que “las mujeres con curvas deben estar fuera de las pasarelas”.

¿Y la opción para las modelos y actrices retratadas? Lo sensato es que puedan desautorizar la difusión de las imágenes manipuladas. O si sucede, incluso denunciarlo. Así lo ha hecho la protagonista de Titanic, Kate Winslet, al llevar a los tribunales al medio que la retocó de tal forma que no se sentía identificada con su propia imagen. Toda una declaración de principios frente a la corriente actual de superestrellas que prohíben la publicación de sus arrugas o celulitis.

El escándalo se avivó en el mes de octubre, cuando los blogs Photodisasters y Boing Boing publicaron dos imágenes retocadas de la marca de moda Ralph Lauren donde las modelos Filippa Hamilton y Valentina Zelyaeva tenían “una cintura más delgada que su cabeza”(1). Junto a las imágenes manipuladas, los blogs destacaban las fotografías reales de las modelos, mujeres delgadas pero saludables. La marca americana, una de las que más vende en EE. UU. llevó a los dos blogs a los tribunales. Pero la medida se volvió en su contra, ya que la foto había sido reproducida “con fines de crítica, comentario o cobertura de noticia”. Lo único que se consiguió fue dar publicidad al incidente en un contexto donde varias modelos han muerto de anorexia desde el año 2006.


hay un comentario

  1. carlos

    Enviado el 14 de Enero del 2010, a las 16:06

    idyuhsfudsifnmdiugnj

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